Emzugaz (Introducción)

A las mujeres que vi morir.

Semejante a una noción de la realidad que abarca todo cuanto existe, la inmemorial concepción amaziq1 de la sociedad incluye tanto a los vivos como a los difuntos de esa comunidad, una copiosa fraternidad organizada en varios grados de parentesco (linajes, clanes, etc.), bien reales o bien legendarios. La muerte sólo representa un simple cambio de estado para el sujeto, que mantiene sus formas de vida en un plano ahora menos denso e invisible para los ojos de sus congéneres que permanecen en el mundo físico, con los que sin embargo puede interactuar a partir de ciertas condiciones, recursos y rutinas.

Diversos signos externos señalan adscripciones y evidencian jerarquías o funciones sociales. Entre esos símbolos, destacan unos sellos o divisas que identifican a su portador en cualquier ámbito de existencia, además de tributarle protecciones místicas. Son las tarhas2, diseños que, como cualquier otra manifestación escrita, acogen una dimensión mágica importante, reforzada cuando se pronuncian o se asocian a una invocación particular (al margen, o quizá no tanto, de la referencia cosmológica, matemática o de algún otro tipo que se haya tomado como base para cada ideación).

El patrimonio cultural ínsuloamaziq3, en particular el recogido en la isla de Gran Canaria, ha conservado numerosas de estas piezas, por lo general cerámicas de pequeño tamaño, utilizadas como emblemas, amuletos, timbres o moldes. Objeto y grabado se designan más a menudo en la actualidad con la expresión hispánica de pintaderas.

La ausencia de una tradición específica que explique los contenidos singulares adjudicados a cada una de las tarhas antiguas invita a emplearlas con mucha cautela. No obstante, todas, las de viejo y las de nuevo cuño (esto es, cuantas se exponen en estas páginas), mueven energías más o menos potentes y generan vínculos, por lo que cada persona que acepta la responsabilidad de su uso ha de ponderar antes la carga que asume.

Por último, y aunque esta labor literaria no aspira a convertirse en manual de nada, acaso no resulte ocioso subrayar tres observaciones importantes acerca de la reproducción de estas figuras espirituales y rituales:

(a) En ningún caso se aconseja incluir alteraciones en su composición. Salvo el tamaño, el resto de las variables deberá conservar la factura original, con especial cuidado de no introducir texto alguno en una lengua diferente de la amaziq. Luz y sonido, imagen y palabra cristalizan un acto creador específico de índole y alcance sagrados.

(b) Siempre que sea posible, utilice materias y substancias naturales.

(c) Puesto que el pensamiento concreta una forma de energía, cuide de proyectar su vibración más alta durante la realización de estos trabajos.

Salvo los nombres de algunos lugares y personas que han sido deliberadamente cambiados para proteger su ubicación y privacidad, gran parte de los personajes y hechos descritos en esta obra son verídicos, tanto los situados en el presente como en el pasado, bien se puedan vincular a una realidad tangible o bien a un dominio esotérico. Pero no es propósito del autor convencer a nadie de ningún relato, práctica o creencia, por lo que, para evitarle al lector los actos de fe, se le recomienda que, si la temática espiritual abordada en estas líneas fuera de su interés, indague por sus propios medios en esos saberes trascendentes que la humanidad ha cultivado con tanta profundidad y, a menudo, no poca analogía de criterios y resultados desde la más remota antigüedad.

Algo similar a lo descrito para las tarhas que se presentan en esta añoranza novelada, ocurre también con los materiales lingüísticos aportados a lo largo de esta historia. A excepción de unos cuantos términos amazighes (continentales e insulares) bien acreditados por las fuentes y los análisis filológicos, el grueso de los vocablos y frases que menudean en esta narración pertenecen tanto a la inspiración espiritual del autor como a las comunicaciones esotéricas que estudia desde hace más o menos un lustro con un equipo de diferentes colegas. Dicha actividad, inscrita en la controvertida y, en buena medida, todavía inexplorada demarcación de la Arqueología mágica, nunca fue programada con una finalidad literaria. No obstante, sobre este acervo léxico recae sin duda el testimonio más inusitado y valioso que se ha cosechado para refrendar la continuidad de la vida después de la muerte física.

Islas Canarias (2016)

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1 Se aplica aquí esta denominación, (m.) amaziq, (f.) tamaziq, pl. (genérico) amazighes, tanto a la milenaria etnia que puebla el África septentrional como a su lengua, origen de la ancestral cultura desarrollada en el archipiélago canario con anterioridad a la colonización europea.

2 Del amaziq tarha(h), pl. tira, lit. ‘inscripción, escritura’.

3 Concepto referido a la población y cultura amazighes de las Islas Canarias.

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Foto: Jéssica Hernández Pérez (2021)

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